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Memo y Maru

El amor crece en todas partes

Ya es domingo 23 de mayo, solo faltan 7 dias para que inicie el gran viaje que me ha de conducir al lado de Maru.

Me siento emocionado porque es algo que hemos esperado a lo largo de muchos meses. Nos hemos dado la oportunidad de iniciar la aventura de vivir juntos, de construir una vida en común, de compartir lo que somos. Es increíble que en el otoño nos llegara el amor en esta forma, con esta intensidad, con tanta ternura. ¿Será que la soledad nos estaba dejando vacios?

Aunque parezca una locura, por la forma en la que nos conocimos una noche en un chat, a lo largo de estos casi 3 años y medio nos hemos ido enamorando poco a poco. Al principio fue la sensación de tener con quien charlar de muchos temas con la libertad de poder ser uno mismo, sin necesidad de utiizar las mascaras que nos ponemos frente a los demás.

Pero con el correr de los días, las semanas, los meses y los años, fue naciendo en nuestro interior la necesidad de estar con esa persona que tan bien nos comprende, que nos escucha y nos cuenta, que nos acompaña sin interes, ¿Que interes puede tener alguien que vive a miles de kilometros y en un país extraño?

De las primeras platicas donde hablabamos de cosas mas superficiales, sin sentirlo fuimos pasando a contarnos cosas personales, cosas de nuestra historia personal, nuestros triunfos y nuestros fracasos, de nuestras respectivas familias, de nuestros hijos, etc. fue naciendo la comprensión y el respeto del uno para el otro.

Del respeto nacio la admiración y de ésta el amor.

El amor crece en todas partes, en la soledad, en la compañia, en la calle y ahora, cosa curiosa, en lugares que no existen como la Internet, Internet es un lugar en el hyperespacio, que solo esta mientras estamos conectados a la red. Por increíble que parezca, este lugar que no se puede palpar nos permitio conocernos tan profundamente que el día que nos vimos en persona, pudimos comprobar que ya nos conociamos perfectamente, como si no hubiesemos tratado toda la vida.

Nada cambió cuando la vi en persona, era Maru, la Maru que sentía a traves de los cables de mi modem, simplemente ella tal cual la miraba en el messenger.

Hoy a menos de una semana de mi viaje, voy a encontrarme con ella para ya no dejarla más. No es solo una idea alocada producto de una ilusión descontrolada, no, es una decisión madura basada en la reflexión de quiénes somos y que queremos de la vida.

Los dos somos personas maduras y sabemos que es lo que la vida nos ofrece, los dos hemos pasado por experiencias de vida matrimonial no muy afortunadas, pero esa experiencia es la que nos ha ayudado a valorar nuestro cariño y a buscar hacer pareja.

Amo a Maru, más de lo que jamas amé a nada ni a nadie. No soy iluso, sé que los problemas vendran tarde o temprano, pero también sé que juntos podremos superarlos.

Maru te amo con todo.

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